Una cruz

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13 de julio de 2014 | Escrito por Pepeíllo | Fotografías de Constante

Novillada con picadores. 6 novillos de Herederos de Santos Alcalde. Encaste procedente de distintas líneas de Juan Pedro Domecq Díez. Aldeanueva, María Antonia Fonseca, Martínez Pedrés, entre otros. Mansotes, nobles, toreables en general. 4ª y 5ª encastados. El segundo, un sobrero de Los Rodeos, un cadáver.


Tomás Angulo: De tabaco y oro. Estocada tras aviso. Después de tres descabellos se echó el novillo. Silencio. Estocada trasera y dos descabellos tras aviso Saludos generosos desde el tercio. En el que mató por cogida de su compañero Gonzalo Caballero, pinchazo, estocada caída. Oreja.

Brandon Campos: De azul pavo y oro. Estocada trasera y caída. Silencio. Pinchazo trasero, estocada trasera y tendida. Aviso y dos descabellos. Silencio.

Gonzalo Caballero: De blanco y plata. Estocada arriba, delantera y atravesada. Aviso. Oreja protestada en el único toro que mató.


Presidente: D. Justo Polo Ramos. Estuvo generoso. Concedió dos orejas de feria barata, en el tercero a Gonzalo Caballero y en el sexto a Tomás Angulo, que tuvo que matar por cogida de su compañero de cartel, Gonzalo Caballero en el tercero. Cambio el segundo por inválido y el que salió como sobrero, estaba peor, sin embargo no lo devolvió a pesar de las protestas.

Suerte de varas:
1º Ranchero. 530 Kg: Acudió con prontitud al caballo pero salió suelto. A continuación el caballo se derrumbó en la arena y el novillo se marchó al reserva. En la segunda vara acudió en arreón y volvió a salir suelte. Manso, descastado y noble en la muleta.

2º Servilleta. 480 Kg: Las dos veces que acudió al caballo no fue picado debido a su invalidez. El novillo un cadáver.

3º Pucherero. 467 Kg: Este novillo tampoco fue castigado y en la segunda entrada salió suelto de la pelea. Manso que se ha dejado torear en la muleta.

4º Aceitero. 510 Kg: En la primera entrada el caballo citaba con la grupa en lugar de con el pecho. En la segunda el picador marcó delantero. ¡Aleluya! Un picador que no picó trasero. El novillo salió suelto. Manso encastado que se fue al desolladero sin torear.

5º Comedor. 535 Kg: En la primera entrada se dejó pegar con muchas dosis de mansedumbre. En la segunda vara no se entregó en la pelea y salió suelto. Manso encastado.

6º Naranjero 523. Kg: En la primera vara lo puso en suerte manejando el capote con gusto, hecho poco habitual. El novillo estuvo pendiente de los toreros Cuando acudió el picador marcó en el morrillo pero incomprensiblemente rectificó. En la segunda vara no lo castigo debido a la blandura del novillo. Manso que llevó una mala lidia, pero noble en la muleta.

Cuadrillas y otros: La plaza registró un cuarto de su aforo, en la primera tarde calurosa de julio. El espectáculo a pesar de haberse cortado dos orejas, fue deprimente. Para salir huyendo de la plaza y no volver a repetir más esta experiencia. Tanto los toreos de a pie como los montados aburrieron a los aficionados. , algunos, como Agustín Navarro en el sexto, colocó la vara en su sitio y a continuación rectificó. Este ganadero tampoco tuvo suerte, varios de sus novillos se dejaron torear pero los toreros no estuvieron a la altura de sus enemigos. Los trofeos concedidos fueron un regalo del presidente ante la insistencia de un público triunfalista y festivalero que reclama el triunfo de su torero por encima de su labor. A los toreros de ayer habría que recordarles que no olviden los libros. Tampoco los toreros de plata estuvieron a la altura, predominó la vulgaridad, tanto durante la lidia como en la colocación de los rehiletes. Gonzalo Caballero fue volteado al hacer un quite en el quinto y como consecuencia quedó tendido en la arena con conmoción cerebral.


La fiesta de los toros representa en la actualidad para los aficionados una cruz con muchos brazos que tienen que soportar por el hecho de serlo. Brazos que representan todos los enemigos que tiene la fiesta. Solo les queda un recurso: dejar de acudir a las plazas. Dicho de otra manera, a nadie le interesa el aficionado en los tendidos, ni tan siquiera a los empresarios-apoderados, que ofrecen espectáculos deprimentes con el único propósito de su lucro personal y el de los toreros que apoderan.

Ayer fue una tarde nefasta para la fiesta. Hubo novillos que se dejaron torear, pero los coletas solo mostraron vulgaridad, y eso que eran novilleros, pero hoy ya no muestran ese interés por ser alguien en el toreo. Se dedican a dar trapazos y en cuanto pueden salen pintureros de la cara del toro como si hubieran descubierto el toreo. El único torero que pasó a su enemigo por la muleta sin descomponer la figura fue Gonzalo Caballero en el tercero, pero su toreo careció, primero de colocación y segundo de profundidad, ya que no se cruzó en ningún momento y remataba para fuera los muletazos. El novillo le ofreció un buen pitón izquierdo pero el torero no le interesó la oferta. Solo quedaron en la retina de los aficionados dos pases de pecho. Terminó adornándose con unas bernardinas que no venían a cuento, pero sirvieron para calentar el ambiente de su público.

Tomás Angulo tuvo que matar tres novillos. Su primero un manso descastado le puso su nobleza delante de la muleta, pero el torero se limitó a descomponer la figura cada vez que daba un trapazo. Que a nadie le extrañe que tengan que llevar en su cuadrilla a un fisioterapeuta para que alivie la descompostura de sus caderas cuando torean, al decir de una aficionada próxima, cuando citaba colocaba el trasero, con perdón, en los tendidos. En el cuarto de la tarde, y ante un manso encastado, en lugar de poderle por bajo y enseñarle el poderío de su muleta, siguió mostrando el toreo barato que les sirve a las figuras para cortar orejas en otras plazas, y claro ellos siguen esta escuela al pie de la letra. Trató de tapar al novillo sacándolo a los medios, y esos no eran los terrenos que solicitaba su enemigo. En el sexto, el novillo se lo echó a los lomos al comienzo de la faena y como consecuencia salió muy mermado de facultades. El torero visiblemente cojo, continuó con la faena, limitándose a dar medios pases, pero el hecho marcó la sensibilidad de los tendidos, que se puso a favor del torero, pero el novillo se marchó al desolladero sin torear por el pitón derecho.

Brandon Campos no pudo demostrar nada en su primero ya que era un animal cadavérico, al pasarlo al natural lo único que hizo fue componer la figura con pinturería, detalles muy usuales en los toreros para intentar sacar al público del sopor. Sin embargo el quinto, un manso encastado, le dio la oportunidad de demostrar la valía de su muleta, pero el torero no pudo con él. Estos novilleros de hoy se ponen pintureros con el animal dócil, pero cuando le presentan complicaciones, es otra historia que no les toca escribirla a ellos. Esperamos que esto le sirva para saber hasta dónde puede llegar en este oficio.

 

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