Valdeolivas, tres y tres

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13 septiembre 2009 | Escrita por Alberto Herrero

En tarde entoldada y de agradable temperatura se lidiaron seis novillos de irreprochable trapío con el hierro de Valdeolivas. Primero, segundo y sexto encastados y de buen juego. El resto flojos y descastados.


José Carlos Venegas: (turquesa y oro): Estocada, aviso -vuelta por su cuenta-.Pinchazo caído, aviso -silencio-.

Mario Aguilar: (Grana y oro): Fallo estrepitoso en la primera entrada y buena estocada, aviso -saludos desde el tercio-.Dos pinchazos y media caída, aviso – ovación-.

Daniel Nunes: (Canela y oro): Pinchazo hondo bien señalado –silencio-. Dos pinchazos y el novillo se echa, dos avisos –silencio-.


Tercio de varas y cuadrillas: Otra tarde más sin nada destacable en lo positivo durante los tercios de varas. Las lidias en su mayoría contribuyeron al desorden generalizado y que novillos como tercero, cuarto y quinto fueran “mal-picados” por diferentes tercios de la plaza. Si añadimos que lo habitual es señalar caído y trasero en el noventa por ciento de las ocasiones, ya tenemos un ejemplo más del rumbo que lleva esta suerte. Hoy no ha sido menos.

Entre las cuadrillas de a pie, destacar a Venturita por su mérito al banderillear al tercero de la tarde y su lidia al sexto, donde además se desmonteró Rodolfo Miguel Barquinha tras un gran tercer par.

Presidente: D. Manuel Muñoz Infante sin grandes problemas durante el festejo. Sí hay que reprocharle el hecho de cambiar el tercio de varas al segundo novillo tras dos arrancadas entregadas al caballo, en la primera de las cuales ni se le abrió la piel debido a la gran costalada que provocó al llegar al peto. Se quedó sin picar y nosotros sin apreciar el posible potencial que podría haber desarrollado el novillo. .


Interesante novillada la presenciada esta tarde en Las Ventas. Hoy al menos hemos disfrutado con el juego de tres novillos de la ganadería anunciada y con la excelente presencia que han lucido los seis ejemplares lidiados. Animales con cuajo, largos, lustrosos y astifinos que ejemplificaron perfectamente cómo debe presentarse el ganado en Madrid. De lo mejor en conjunto de la temporada venteña y no digamos ya si nos referimos a lo que se puede observar por esas provincias de Dios. Si además añadimos que tres de ellos se han aplaudido en el arrastre, podemos concluir que no ha sido la peor tarde en el aspecto ganadero que hemos presenciado este año. Ni mucho menos.

No podemos decir lo mismo en el apartado novilleril. Salvo la disposición, el valor y la firmeza mostradas por el mexicano Mario Aguilar, el resto ha resultado de muy bajo nivel. Cada uno de los tres coletas ha dispuesto de un novillo para poder dar un golpe de atención en Madrid y al final, ninguno lo ha logrado.

Tal es el caso de José Carlos Venegas que se ha encontrado con un primer novillo que comenzó embistiendo con suavidad en el recibo con el capote y que siempre fue a más, llegando a la muleta con movilidad y largo recorrido. Con casta el de Valdeolivas, y al que solo le faltó humillar un poquito más, siempre estuvo por encima de su matador, que no acertó a recetar ni las distancias ni los terrenos adecuados, sufriendo además numerosos enganchones en una labor que resultó amontonada y sin calidad. Eso sí, luego unas manoletinas que daban la impresión de estar “preparadas desde el hotel” -porque no venían a cuento- y tras una decorosa estocada, se autoproclamó merecedor de una vuelta al ruedo por los cuatro aplausos que le dedicaron sus paisanos de Jaén. Pues muy bien la vueltecita para su estadística, pero para el aficionado “ná de ná”. Con el cuarto, insulso, flojo y parado pecó de pesado ante la imposibilidad de faena que presentaba el de la familia Gil.

Ya decíamos que Mario Aguilar realizó lo más destacable de la terna. Al menos mostró una disposición encomiable durante toda la tarde, aprovechó sus turnos en quites y estuvo valiente y firme. Y eso es lo mínimo que se ha de exigir a un novillero. Ante su primero, encastadito y que fue derivando a complicado según avanzaba la faena, el de Aguascalientes no se arredró, aguantó impertérrito las coladas que sufrió –sobre todo por el pitón izquierdo- e incluso consiguió algún muletazo con la diestra ciertamente estimable. Tras un fallo estrepitoso en su primer intento, recetó una buena estocada y recibió el reconocimiento del público desde más allá de las rayas. Con el quinto, soso y sin fuerza poco se podía hacer más que volver a dejar patente su decisión y ganas.

Caso diferente fue el del portugués Daniel Nunes. Ante el malo, el manso huidizo que saltó en tercer lugar y ante el encastado y buen novillo que cerró plaza aplicó la misma “técnica”. Un toreo de concepto muy vertical sin mando, sin temple y sin alargar la embestida, sobre todo de este sexto que le ofrecía un pitón izquierdo de verdadero lujo, que hicieron de sus faenas dos labores insustanciales, enganchadas y deslabazadas. Una pena, puesto que tanto en este caso como en el de su compañero que abrió terna, se encontraron con ese novillo que en tantas ocasiones habrán deseado encontrase en Madrid. Hoy han tenido esa oportunidad y no han sabido aprovecharla.

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