Vaya saldo

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Vaya saldo

  • JESÚS FERNÁNDEZ: Pinchazo hondo y puñalada muy baja (silencio), buena estocada entera, (ovación con saludos) y una estocada casi entera (silencio).
  • MARIO ALCALDE: Media trasera algo baja( Vuelta al ruedo de la cuadrilla).
  • JESÚS DUQUE: Pinchazo y media caída (silencio), bajonazo infame y el novillero se lo creyó (ovación con saludos).

Día 23 de septiembre Jesús Fernandez empezó con ganas y dando unos aceptables lances capoteros pero todo se quedó en eso, ya que el novillero anduvo muy desconfiado con el primer Graciliano que iba con la cabeza alta y que acusó a más según se prolongaba la faena de muleta. En su segundo oponente anduvo mas aseado, no sabemos si fue debido al gran champlazo de agua que arreciaba en ese momento sobre la plaza de las Ventas; el novillo, que había sido manso en varas, llegó al último tercio y se puso a embestir, llegando incluso a engañarnos con que tenía algo de castita pero todo fue un espejismo para el novillo. Jesús Fernández, pese al diluvio, le recetó algún que otro muletazo suelto por ambos pitones sin llegar a mayores.

En el que hizo sexto, que tenia hechuras de toro pero muy falto de fuerzas, tenía un buen pitón izquierdo y en éste el novillero no estuvo a la altura, con continuos enganchones citando en la oreja y terminó por pegarse el arrimón entre trapazo va y trapazo viene.

Día 23 de septiembre Mario Alcalde, en el único novillo que mató, muy en tipo Graciliano, le recibió con alguna verónica bastante buena. Escarbó mucho en banderillas y llegó a la muleta donde la faena fue de menos a más, empezando a toda velocidad pero en el trascurso de la misma se fue atemperando y le recetó algún muletazo de mucho mérito; le sobraron las bernardinas finales, donde fue prendido por el burel y le propinó dos cornadas; terminó con mucha hombría con la vida del animal, pasando la enfermería.

Jesús Duque es un torero que no dice nada, un chaval muy alto, espigado, sin gracia, que en ninguno de sus dos novillos nos quedamos con algo positivo; en el primero, una ratilla de Sanchez Fabrés muy flaca y justita de cabeza, utilizó un toreo muy mecánico y con enganchones contínuos, donde el novillo le ganó la partida y no sabía por donde se andaba. Y en su segundo oponente más de lo mismo, contínuo baile de pies y mal colocado, por lo tanto no pasará a la historia.

Vinimos a ver a los Coquillas y sólo vimos uno, en fin, la vida es así.

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