Volvieron las ventajas y el aburrimiento

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Volvieron las ventajas y el aburrimiento

  • Julio Aparicio: Estocada en los bajos saliéndose de la suerte. Pitos. Dos pinchazos y descabello. Bronca.
  • David Fandila, “El Fandi”: Estocada atravesada entrando a matar fuera de cacho. Silencio. Pinchazo y estocada tendida, atravesada y descabello. Silencio.
  • Miguel Ángel Perera: Dos pinchazos y media estocada, caída y atravesada y se echa el toro. Silencio. Pinchazo, estocada caída y atravesada. Petición, y saludos.

Día 29 de mayo Volvieron a Madrid toros cadavéricos y descastados y ni El Fandi fue capaz de entretener a esos espectadores incondicionales que poblaban los tendidos de sol y parte de sombra, aplaudiendo sus pares a toro pasado y disfrutando del dispendio que este torero hace de su condición física. Alguien le debería haber informado lo que ocurrió el día anterior a cargo de Fernando Sánchez, un torero de plata, que puso dos pares de banderillas que pusieron la plaza boca abajo, dejando muy alto el pabellón de su profesión, para que un torero, en la cúspide del escalafón, como El Fandi, venga al día siguiente a desprestigiarlo. No Fandi, eso no es así. Ya está bien que siga viviendo de la ignorancia de la mayoría de los espectadores que pagan su entrada (y no baratas) para ver la vulgaridad que va ofreciendo en todos los lugares donde actúa. Sepa Ud. que los aficionados de esta plaza van a verlo porque son esclavos del abono que ofrece la empresa que la gestiona, con el consentimiento de la plana política y de sus medios de comunicación, ya que la mayoría están al servicio de estos poderes, importándoles un comino, la fiesta y los aficionados.

A pesar de esto, se permite Ud. acartelarse como figura y elegir para abrir plaza a un torero en horas bajas, ya que el corazón a veces juega esas malas pasadas, pero es un torero que ha demostrado en varias ocasiones que sabe torear y que con su muleta supo poner la plaza de Las Ventas boca abajo, hecho que Ud. aún no ha conseguido, ya que no está tocado por esa varita caprichosa que es la genialidad y su arte, lleno de vulgaridad, no ha conseguido llegar al sentimiento de los aficionados, por lo menos de esta plaza.

Julio Aparicio al final del festejo se cortó la coleta. Una coleta que venía pesándole en los últimos tiempos y que los aficionados tuvieron la paciencia de esperar de él algún detalle que los sacara de la monotonía en que los toreros actuales han metido a la fiesta. Estos detalles tampoco se produjeron ayer, ya que estuvo sumido en la impotencia que le ha caracterizado en las últimas apariciones en esta plaza. El torero en un momento de debilidad o de honradez y posiblemente originado por su estado de ánimo, por no poder salir del agujero donde hace tiempo entró, llevándose con él su arte, decidió retirarse. Si él lo ha decidido, bien hecho está, pero la fiesta necesita toreros como él, que sepan alimentar, aunque sea con ilusión, a los aficionados que se acercan a las plazas con el propósito de ver salir de su capote o de su muleta un toque de magia, con el fin de contrarrestar la insolente vulgaridad que los toreros han implantado.

Por su parte, Miguel Ángel Perera volvió a abrir el tarro de la ramplonería en la que lleva metido hace tiempo y el torero pacense no da con la tecla de cómo salir de ella. Lo primero que hay que hacer para intentar torear y salir de la crisis antitaurina es anunciarse con toros y después torear que, como dijo aquél, no es lo mismo que dar pases. Esto último fue a lo que se limitó Perera, primero con un toro cadavérico y manso. Lo tenía todo el pobre animal, pero en malo, claro; dio la impresión que los empresarios fueron a elegir de la ganadería lo más barato, si es que en este tipo de ganaderías comerciales hay algo bueno, hecho que el aficionado pone en duda. Al final y después de aburrir al personal hasta se puso pesado, intentando sacar adelante una faena que desde todo punto de vista no existió. En su segundo y ante un toro con tranco, lo intentó primero por el pitón derecho, pero sacándose al toro para fuera en lugar de rematar en la cadera, haciendo la escarpia y metiendo el pico. En un momento de la faena se quedó al descubierto y casi es arrollado. Estos toros no valían ni para eso, así que a nadie le extraña que se los rifen todas las figuras. Al no llegar su toreo al público acudió al recurso del arrimón, que un sector de la plaza le criticó y otro lo aplaudió. Creo que el torero jugó esa carta con ese propósito. Ya se sabe que es el recurso de los que no han sabido ganarse los olés toreando.

Y Julio Aparicio se cortó la coleta

  • Julio Aparicio: 1º) Bajonazo. BRONCA. 4º) Pinchazo echándose fuera, Bajonazo echándose fuera. 3 descabellos. BRONCA DESCOMUNAL.
  • David Fandila, “El Fandi”: 2º) Estocada baja y atravesada saliéndose de la suerte, SILENCIO. 5º) Pinchazo sin soltar. Media tendida y atravesada, un descabello, SILENCIO.
  • Miguel Ángel Perera: 3ª) Dos pinchazos, haciendo bien la suerte y menos de media que basta. SILENCIO. 6º) Pinchazo sin soltar y buena estocada. Suena un aviso. OVACIÓN.

Día 29 de mayo La tarde se presentaba complicada en Las Ventas, tras el “meeting” protagonizado por Julio Aparicio en su presentación en esta feria el pasado 15 de mayo con toros del Ventorrillo y la escasa confianza que la afición tenía en el juego de lo de “Las Ramblas”. Pues bien, lo ocurrido hoy en el ruedo venteño ha superado con creces los peores augurios, habiéndonos proporcionado una de las peores corridas de las que van de feria.

Puestos a recordar el pobre balance de lo ocurrido, nos quedaríamos con las buenas verónicas y la media de “El Fandi” al segundo toro, así como con el bonito galleo con el que lo llevó al caballo. En el quinto volvió a demostrar su buen manejo con el capote, en unas verónicas en las que se gustó. Volvió a banderillear con su peculiar estilo, sin quietud y a cabeza pasada en la mayoría de los pares, haciéndonos recordar a todos los excelentes pares del banderillero Adalid en la novillada de Guadaira del día anterior. Con la muleta, vulgar, descargando la suerte y sin acoplarse, a pesar de la dulzona embestida que le ofrecía el segundo toro de Las Ramblas.

Miguel Ángel Perera, tuvo un buen comienzo con el bobalicón y “artista” tercero, incluído un bonito pase “de las flores”, hasta que el toro se rajó. Y en el noble sexto protagonizó una faena sin emoción ninguna y basada en el “arrimón”, que tantos éxitos proporciona por esos pueblos de Dios.

Dejamos para el final a Julio Aparicio; no se puede acudir a una plaza de toros en las condiciones en que ha venido a Madrid este torero. Inhibido, descompuesto, ajeno a sus obligaciones como director de lidia. Que nadie se confunda. Lo de Julio no tiene nada que ver con las “espantadas” que nos regalaron toreros de sentimiento, como Curro ó Paula. Lo de Julio en estos momentos es una incapacidad absoluta para ponerse enfrente de un toro. Creo que acierta en cortarse la coleta. Como decía al principio, quedémonos con aquella vez que, hace ya mucho tiempo, nos hizo soñar y olvidemos su bochornosa actuación en este aburridísimo San Isidro 2012.

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