Vueltas y oreja a las ganas, el valor y el buen hacer

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25 Agosto 2013 | Escrito por Alicia Valdeavero | Fotografías de Constante

Corrida de toros. Se lidiaron cuatro toros de la ganadería de Martin Lorca y dos con el hierro de Escribano Martin (1º y 4º). Toda la corrida estuvo bien presentada, aunque dieron juego diverso y algo desigual. En términos generales, corrida noble y sin demasiados problemas en la lidia. Primero, segundo, tercero y cuarto fueron manejables y sin problemas; el quinto fue el más peligroso y complicado del encierro y el sexto el de mayor nobleza y calidad. La segunda mitad de la corrida fue mejor que la primera. Todos los astados fueron silenciados en el arrastre, salvo el último que recibió una ovación.

Pesos de los toros: 528, 560, 541, 536, 582 y 532.


IVAN GARCIA : (lila y oro): dos pinchazos, estocada baja, tres descabellos. Aviso (SILENCIO). Estocada algo tendida. Aviso (VUELTA, tras petición minoritaria).

JAVIER SOLIS : (fucsia y azabache): Estocada casi entera, algo trasera y descabello. Aviso (SILENCIO). Buena estocada (VUELTA TRAS PETICIÓN).

JAVIER UREÑA: confirma alternativa (caña y oro): Estocada tendida (VUELTA, tras petición minoritaria); Pinchazo y estocada (OREJA).


Presidente: César Gómez. Estuvo correcto en el palco. La única incidencia fue tras el arrastre del quinto fue abroncado por no dar la oreja a Javier Solis.

Tercio de varas: Sin demasiado que reseñar, aunque hay que recordar a los piqueros donde hay que colocarse para picar en Madrid. Salvo el picador que cerró plaza, todos se pusieron donde no debían.

Paco Ureña confirmó alternativa con el toro de Escribano Martín, nº 86 de nombre Hispano.

Menos de un cuarto de entrada en tarde agradable.


Todos sabemos que Madrid en agosto es diferente. La ciudad se queda sin coches y sin gente, casi no hay atascos, la ciudad respira más tranquila; en definitiva, parece otra ciudad. Pues los aficionados de un domingo sí y otro también sabemos que como agosto es diferente, en los festejos venteños de agosto puede pasar cualquier cosa: o petardazo de los gordos o que pase algo que sorprenda y agrade a la afición. Por suerte de todos, esta tarde pasó lo segundo. Así que los aficionados que fueron a la plaza en el último domingo de agosto, salieron ganando. Ya digo, Madrid en agosto es diferente.

Iván García, quien le ha visto y quién le ve. Esta tarde me ha parecido un torero nuevo. Nada que ver con otras tardes. Nunca le he visto así en Madrid. Estuvo bien, toreando de forma correcta y ofreciendo a los tendidos un buen manejo de capote. Eso sí, esta vez no pareó a ninguno de sus astados, y me pareció muy correcta la decisión. En el cuarto me gustó mucho más que en el primero, tuvo alguna tanda bastante aplaudida desde el tendido. Me agradó bastante más que otras veces. Lo que me agradaría más es que ese cambio de Iván García sea para siempre y no algo excepcional de esta tarde.

Javier Solís, que toreó un festejo la temporada anterior, estuvo como se debe venir a Madrid. Al igual que Iván García, estuvo mejor en su segundo. En el primero, nunca llegó a acoplarse. Pero en el quinto fue otra historia. Le saludó bien con el capote y durante la faena de muleta puso los pelos de punta. Le tocó el astado más peligroso de todo el encierro. El animal se paraba y Solís tuvo que tirar de él constantemente. Aguantó lo inaguantable entre los astifinos pitones del toro. Un toro que cada vez iba a menos y que desarrollaba más peligro y que le obligó acabar la faena al arrimón. Este valor y la estocada que dio hicieron que se le pidiera la oreja de manera mayoritaria, pero que César Gómez decidió no conceder. Sinceramente, creo que le podía haber dado la oreja sin problema ninguno. Se la mereció. Orejas baratas hemos visto en Madrid con figuras en otras ocasiones. Hoy hubiera sido de ley. No obstante, dio una vuelta al ruedo de mucho peso.

Paco Ureña, que abrió y cerró plaza por ser el confirmante dejó muy buen sabor de boca. Estuvo asentado y sereno en sus dos oponentes, en su sitio. Al igual que sus dos compañeros, estuvo de órdago en su segundo. Una maravilla. Le tocó en suerte el mejor toro de toda la corrida y lo supo entender al toro a la perfección. Toreó bien, despacio, templando, tranquilo. Sacó unas buenas tandas, sobre todo toreando al natural. Es una lástima que los naturales no fuera continuados, porque hubiera tirado la plaza abajo. Aun así, hizo vibrar a la afición con esos pases largos, hondos, templados, con mano baja. Muy merecida fue la oreja que cortó.

También le agradezco a Ureña ese detalle que tuvo de hacer las cosas bien y que gustan en Madrid. Después de una mala tarde de colocación por parte de los piqueros, que ponían los caballos donde no debían y cuando los movían los volvían a dejar en el mismo sitio, Ureña lo entendió y en el sexto obligó a su picador a mover el caballo hasta el sitio donde deben picarse los toros. Así se hacen las cosas bien.

Esto ha sido la última tarde de agosto en el coso venteño. Tres matadores con apenas corridas en el año pasado (entre los tres habían toreado quince festejos); cuantos otros vienen a Madrid con muchas más corridas a las espaldas y defraudan estrepitosamente. Hoy hemos visto tres toreros con ganas, voluntariosos, asentados, valientes, con ganas de agradar y triunfar. Toreros que vienen a por todas, que piden su oportunidad, que buscan su sitio. Así da gusto. A matadores como estos se les deberían dar más oportunidades. Yo, y supongo que más gente, me quedo con ganas de volverles a ver en esta plaza, con las mismas ganas y formas de hoy. A ver si hay suerte. Lo dicho, como dije al principio, Madrid en agosto es diferente.

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